«¿Cuánto tiempo tendrá que durar mi dinero?» es una de las preguntas más difíciles de las finanzas personales, y la esperanza de vida está justo en el centro. Por eso los planificadores de jubilación, los sistemas de seguridad social y los fondos de pensiones se apoyan en la misma herramienta de fondo: un cálculo actuarial o de esperanza de vida aplicado a la edad, el sexo y, a veces, el estilo de vida de cada persona.
Por qué la esperanza de vida importa en las cuentas de la jubilación
Planificar los ingresos de la jubilación consiste, en el fondo, en ajustar los recursos a un horizonte temporal. Si retiras dinero demasiado deprisa y vives muchos años, los ahorros se acaban; si lo haces con demasiada prudencia y vives menos, quizá gastes menos de lo que podrías haber disfrutado. Una calculadora de esperanza de vida para la jubilación da a los planificadores una primera estimación de ese horizonte: no es una garantía, sino un punto de referencia con base estadística.
Por eso mismo los sistemas de seguridad social publican sus propias tablas de esperanza de vida: las fórmulas de las prestaciones, las edades de jubilación y los calendarios de pago se basan en proyecciones de población sobre cuánto tiempo cobrará la gente sus prestaciones una vez que empiece a hacerlo.
Una cifra para el grupo, no una promesa para ti
Lo más importante que hay que entender de cualquier estimación de esperanza de vida para la jubilación es lo que no es: no es una predicción de la fecha de tu muerte. Es una media de una población grande que comparte algunas de tus características (edad, sexo y, a veces, país o estado de salud). Por definición, la mitad de ese grupo vivirá más que la media, a menudo bastante más.
Esa asimetría es enorme cuando se planifica la jubilación. Los planificadores financieros suelen recomendar planificar para una vida más larga que la media, no para una típica, precisamente porque quedarse sin dinero al final de la vida es mucho peor que tener algo de sobra. Muchos modelos de planificación usan estimaciones bastante por encima de la esperanza de vida media, a veces hasta los 90 o 95 años, como horizonte más prudente y seguro.
Dónde se cruzan los hábitos de longevidad y las cuentas
Los factores de estilo de vida que alargan la esperanza de vida saludable (mantenerse activo, no fumar, mantener un peso saludable, controlar las enfermedades crónicas) son los mismos que una calculadora de jubilación tiene en cuenta de forma implícita al ajustar su referencia. Por eso pensar a la vez en tu salud y en tu horizonte de jubilación no solo es práctico: es realista. Una persona con una salud excelente a los 65 años tiene por delante una jubilación esperada bastante más larga de lo que sugiere la media de la población, y su planificación debería reflejarlo.
Usar la estimación sin fiarse demasiado de ella
Una forma sensata de usar una calculadora de esperanza de vida para la jubilación:
- Toma la cifra como un mínimo para planificar, no como un máximo: haz tus cuentas suponiendo que podrías vivir bastante más
- Revisa la estimación de vez en cuando, a medida que tu salud, tus hábitos y tus antecedentes familiares estén más claros
- Compleméntala con el consejo de un asesor financiero acreditado que pueda tener en cuenta tus cuentas, tus prestaciones y tus objetivos concretos
- Recuerda que no dice nada sobre la fecha de tu muerte: solo habla de medias de población
Nuestra calculadora de esperanza de vida se basa en el mismo tipo de fundamento actuarial que se usa para planificar la jubilación, incluidas las tablas de mortalidad del Seguro Social de EE. UU., ajustado a tu país y a tu estilo de vida, junto con tu edad biológica y tu probabilidad de llegar a los 100 años.
Este artículo es divulgativo y de carácter general. No constituye asesoramiento financiero, actuarial ni sobre la jubilación. Para tomar decisiones sobre tu propia jubilación, habla con un asesor financiero cualificado.